A mediados del siglo XIX, la firma Colt desempeñó un papel de primer orden en la historia estadounidense, pero otro tanto puede decirse de Remington, una empresa aún más antigua, del siglo XVIII, que se hizo un nombre fabricando sables y mosquetes de avancarga. Cuando estalló la guerra de Secesión, en 1861, Remington se encontró en una posición de ventaja con respecto a las empresas recién creadas, pues su línea de productos estaba bien asentada y ya trabajaba en contratos militares antes del conflicto. La compañía de Ilion (Nueva Cork) aprovechó los ingresos por los nuevos pedidos de la guerra invirtiendo en maquinaria e introduciéndose en el sector de los revólveres de repetición, hasta entonces dominada por Colt.

La ocasión se había presentado a Remington unos años atrás, en 1858, cuando un inventor, Fordyce Velas, le había ofrecido uno de sus diseños, un revólver de características realmente innovadoras. Remington creyó en el proyecto y se avino a patentarlo (con el número 21.487): se trataba del primer revólver de armazón cerrado, una verdadera revolución en el campo de las armas de repetición.
Los primeros modelos comerciales tuvieron un gran éxito, pero como quiera que algunas de las pruebas no resultaron del todo satisfactorias, la empresa decidió aportar algunas mejoras al arma. Así, en el año 1861 apareció el segundo modelo, en el que la palanca del atacador había sido modificada para que se pudiese desmontar el tambor sin necesidad de manipular la palanca de recarga. Pero fue peor el remedio, puesto que ahora el tambor tenia tendencia a salirse de su alojamiento; de hecho, podía soltarse incluso cuando se colocaba el revólver en su funda.
Remington reaccionó rápidamente ante este contratiempo y modificó el infortunado Modelo 1861; para ello volvió parcialmente sobre sus pasos y, de hecho, lo convirtió otra vez en el Modelo 1858 original. La empresa no cesó en su empeño y siguió desarrollando el proyecto; así, un par de años más tarde presentó un revólver excelente tanto en diseño como en la mecánica de funcionamiento. No es de extrañar que los expertos consideren el Remington Modelo 1863 como una de las mejores armas de avancarga de la historia.

La nueva versión difería de las precedentes en el hecho de que, entre una recámara y la otra, la cara del tambor presentaba un entalle destinado a albergar el martillo en posición de reposo y, así, impedir la rotación de dicho tambor; ello permitía transportar la pistola con el cañón abatido y sin ningún peligro. Otra diferencia, menos evidente pero también importante, tenía uqe ver con el funcionamiento del arma: un fresado en el armazón, junto al punto de anclaje del cañón, impedía que se acumulasen los residuos del disparo entre el mencionado cañón y el tambor.





El gran éxito del Remington 1863 con respecto a los Colt de la época no residía solamente en sus mecanismos, más o menos similares, sino también en la propia estructura de la pistola.
Los revólveres Colt consistían en tres elementos fácilmente separables, a saber, armazón, cañón y tambor. Tales componentes estaban unidos entre sí sólo por un eje que, a fuerza de ser sometido a los efectos del retroceso, tendía a coger juego, provocando pequeños movimientos del cañón con respecto al eje del arma; además, el alza estaba fresada directamente en el martillo, otra pieza móvil. La consecuencia de estos juegos y desajustes era un defecto intrínseco en la precisión del arma: la línea de mira del tirador no era siempre la misma.
Por el contrario, el Remington 1863 tenía el armazón cerrado, con el cañón fijado permanentemente a éste. Por su parte, el alza estaba abierta mediante fresado en el propio puente del armazón: se trataba de un dispositivo fijo e inalterable. El resultado de todo ello era un arma con una precisión netamente superior.




En el Modelo 1863 se podía cambiar rápidamente el tambor, que en cierto sentido equivalía a los cargadores modernos. En la época se solían llevar varios tambores cargados: cuando se hacían los seis disparos posibles, en vez de recargar las seis recámaras del tambor montado, se extraía éste y se colocaba otro.



El cañón del Remington Army 1863 mide 8 pulgadas de longitud (203 mm). Su sección transversal es octogonal (ochavada) y el plano de boca es absolutamente recto; el estriado del ánima termina donde lo hace el cañón, y no unos milímetros antes, como sucede en las armas modernas. Esta parte de la pistola es muy delicada y, para no dañarla de forma irreparable, hay que evitarle golpes. La parte posterior del cañón está fileteada y se rosca fácilmente al armazón, cuya configuración particular, con el paso del fileteado, se aprecia perfectamente en los costados del arma.

El alza es tan simple como funcional: se trata de un canal fresado en la parte superior del armazón, en el puente del tambor. El punto de mira es de hoja, está cerca de la boca del cañçon y es muy alto, de tal manera que puede homogeneizarse con el alza simplemente limándolo por arriba. Los dos elementos están montados en la misma pieza de acero, lo que redunda en la precisión del arma con respecto a la línea de mira.

Pese a que el Remington 1863 vino a resolver muchos de los problemas comunes en los revólveres anteriores a él, no estaba exento de defectos.
Muchas veces se trataba de pequeñas pegas que todavía se dan en las réplicas actuales de este mítico revólver. El mayor de tales defectos era sin duda el atoramiento del tambor.
Era una situación que impedía el uso correcto del arma: el tambor dejaba de girar o lo hacía con mucha dificultad, tanta que era necesario ayudarlo empujándolo con la mano. Elo se debía a la acumulación de residuos de carbón de la pólvora negra entre el eje de rotación y el tambor en sí. Sin embargo, era un problema de muy fácil solución: bastaba con usan gotas de agua para disolver ese cúmulo y limpiar el mecanismo.
Cabe decir también que, en el fragor de la batalla, no era común ni cómodo llevar encima agua limpia para desatascar el arma. Por lo tanto, parece que fue una práctica bastante extendida entre la tropa escupir de vez en cuando en la pistola para evitar que se acumulasen los residuos.



FICHA TENCICA

Fabricante: Remington Arms Ilion (Nueva Cork). EEUU
Modelo: 1863 Army
Calibre: .44 (avancarga)
Longitud del cañón: 203 mm, con siete estrías dextrógiras de paso progresivo.
Longitud total: 353 mm
Peso en vacío: 1.200 g
Armazón: de acero pavonado azul o negro
Funcionamiento: por percusión directa sobre pistones, con rearme manual del martillo
Sistema de disparo: de acción simple
Seguros: manual, colocando el martillo en unos rebajes fresados en el tambor, entre las chimeneas
Alimentación: tambor de seis disparos
Cachas: de madera de nogal pulimentada
Elementos de puntería: alza fresada en el puente del tambor; punto de mira de hoja montado en una base cercana a la boca del cañón
Acabados: completamente pavonado, a excepción del guardamonte, que era de latón dorado o plateado